Castros
Introducción
Una parte importante de la riqueza histórica y cultural de A Costa da Morte la conforman
los yacimientos arqueológicos, entre los que se encuentran los castros.
Un castro se define como un poblado fortificado sitiado en un lugar estratégico
y de fácil defensa, natural o artificial. Sus habitantes se dedicaban al cultivo
de cereales y a la ganadería y en las zonas costeras explotaban los recursos marinos.
Los castros se datan entre los siglos XI a.C. y I d.C. En A Costa da Morte los castros
que se conocen no son anteriores al siglo VI a.C. y sus habitantes eran los nerios.
Se caracterizaban por su sencillez estructural y por estar rodeados, normalmente,
de una única muralla. En su interior estaban las dependencias domésticas de plantas
cuadradas o rectangulares con las esquinas redondeadas.
Se situaban al abrigo de los vientos del norte y aprovechaban la luz y el calor
del sol.
La ciudad de Borneiro
Se trata de uno de los primeros y más interesantes castros excavados en Galicia.
Está situado en una elevación del terreno de unos doscientos metros de altitud al
norte de la aldea de Borneiro. Desde aquí se pueden divisar el río Anllóns y la
ría de Corme y Laxe.
Al llegar a Baio nos dirigimos en dirección a Cabana/Ponteceso y a unos cinco kilómetros
encontraremos el castro. Accedemos a él por una rampa empinada.
Fue un asentamiento habitado entre el siglo VI a.C. y el I d.C. Está rodeado por
un foso y dos muros defensivos realizados con piedras, tierra y piedra menuda.
Dentro del recinto principal o croa hay más de treinta construcciones realizadas
en mampostería irregular. Separadas en barrios y la mayoría de planta circular.
Las leyendas hablan del castro como refugio de mouros.
En verano hay un servicio de visita guiada.
Castro das Barreiras
Volvemos a la carretera y continuamos nuestro camino en dirección a Vimianzo.
El castro se encuentra a la salida del núcleo urbano en el margen izquierdo de la
comarcal A Coruña-Fisterra, en los alrededores del lugar de Ogas.
Llegó a nuestros días en bastante buen estado de conservación, pero el desarrollo
urbanístico lo amenaza seriamente.
Se encuentra en el valle de Vimianzo rodeado de tierras de cultivo. Constituye un
recinto fortificado con forma oval delimitado por una muralla y un foso que le servían
como defensa. La muralla se interrumpe en la parte noroeste por ser la zona de entrada.
El terreno se distribuye en terrazas escalonadas en sentido descendente.
Existe la creencia de que entre los moradores del castro y los del castillo de los
Condes de Altamira hubo continuas batallas por hacerse con el dominio de la zona.
Castro de Mourín
Lo encontraremos si desde el centro de Vimianzo nos dirigimos a Camariñas, donde
sobre el valle se encuentra el castro. No existe indicación de su ubicación, pero
para llegar hasta él debemos coger un desvío a la derecha poco antes de la entrada
en Camariñas, a la altura de la pista que, en dirección contraria, nos lleva a la
playa de Lingunde. Despues de un tramo de unos quinientos metros debemos continuar
andando por un sendero que empieza a la altura de unas casas situadas a la derecha
de la carretera.
El yacimiento está sin excavar, pero se puede intuir su estructura.
El nombre está relacionado con los mouros que lo habitaron y se cree que debajo
de él había túneles.
Cuenta una leyenda que en unas cuevas un mouro guardaba un tesoro. Un hombre intentó
hacerse con él, pero aunque mató al guardián no pudo hacerse con el tesoro porque
las galerías se derrumbaron.
Castro de Berdeogas
Situándonos de nuevo en la AC-552 seguimos en dirección sur hasta llegar a un cruce
donde nos desviamos a la izquierda.
Se puede ver una parte amurallada. Dentro se encuentra un palomar, un hórreo de
dieciséis pies, la iglesia de Santiago de Berdeogas y la casa rectoral.
Desde este conjunto, el castro desciende hacia el río, donde podemos ver otra muralla
de protección más baja. En esta zona existe una área recreativa.
Castros de Coucieiro y Frixe
Se encuentran en el ayuntamiento de Muxía. Si volvemos a la general, unos kilómetros
más adelante en dirección a Fisterra, giramos en la indicación de Coucieiro. Tenemos
que pasar la aldea de Agar y en un cruce cogemos a la izquierda para llegar a O
Castro. Después de seiscientos metros llegamos a la capilla de San Eleuterio. Aquí
debemos dejar el coche y continuar nuestro camino a pie por un sendero que tiene
dos direcciones, a la izquierda nos lleva hacia el río y a la derecha hacia el castro
de Coucieiro.
Al castro accedemos por un paso de piedra. En el interior quedan restos de una casa
de labranza y otras dependencias y un hórreo de considerables dimensiones, todavía
en buen estado.
Continuamos camino hacia la aldea de Coucieiro hasta llegar a Frixe. A dos kilómetros
de Frixe vemos un montículo que forma el castro de Frixe. Se cree que estuvo habitado
por mouros.
Castro de Castromiñán
Continuamos por la CP-2303, desde donde podemos ir a Lires para hacer el recorrido
junto a la costa y a la playa de O Rostro o si volvemos a la general que cruza por
Cee y Corcubión, a la altura de la playa de A Langosteira, giramos en dirección
al castro. Caminamos por las inmediaciones del que sería el antiguo emplazamiento
de la mítica Dugium (capital del territorio de los nerios que fue sumergida por
una gigantesca ola).
Al llegar a la aldea de Castromiñán debemos dejar el coche y continuar el camino
a pie. Debemos ir en dirección al mar para llegar hasta el castro. Está en un punto
elevado, en el extremo de un cabo en la zona llamada Monte do Castelo.
Aunque tiene defensa natural, también cuenta con dos muros de casi tres metros de
altura y dos fosos.
A principios del XX se conservaba una construcción circular en su atalaya, pero
fue destruida para aprovechar sus piedras.
Castro de Quenxe
De vuelta en la carretera general, paramos en Concurbión para ver este castro.
Se encuentra en el monte de Oliveira. Se cree que fue construido en los siglos I
ó II a.C. Actualmente está cubierto por tierras de cultivo.
Estructuralmente está constituido por dos recintos. Posee una pequeña croa protegida
por dos muros defensivos.
Castro de Teixoeiras
Desde el lugar de Cee cogemos dirección a Carnota. Al llegar a la ensenada del Xallas
subimos a la izquierda, antes de llegar al puente, para subir al mirador. Desde
aquí podremos ver el monte Pindo, el mar y el estuario del Xallas, único río en
Europa que desemboca en cascada. Continuamos el ascenso y nos desviamos a la aldea
de Santa Uxía do Ézaro.
Una vez en el lugar de Teixoeiras continuamos caminando por la pista que atraviesa
la aldea. El camino tiene maleza cuanto más nos acercamos al río. En uno de sus
meandros se encuentra el castro.
Cuenta con una única muralla y probablemente tuvo un escalón o camino de ronda en
su parte interna. Según las leyendas debajo del castro hay tres vigas, una de oro,
otra de plata y la tercera de veneno, y también un puente.
El castro también se puede ver desde la otra ribera del río, desde el lugar de Castrelo.
Castro de Mallou
De vuelta en la playa de Ézaro, seguimos nuestro recorrido hacia Carnota. Este tramo
nos permite disfrutar de hermosos parajes costeros.
A unos setecientos metros de Carnota, en dirección a Muros, un desvío a la izquierda
nos indica este castro.
Tenemos que cruzar la aldea de Mallou y dejar el coche donde comienza una ruta de
molinos. Subimos un sendero unos cuatrocientos metros y llegamos a un punto elevado
de laderas escarpadas donde se halla el castro. Desde él podemos disfrutar de las
vistas del litoral de Carnota.
El castro contaba con tres murallas y un foso. Se distribuía con varios recintos:
una croa, donde estaría la mayor parte de las viviendas; plataformas inferiores
que aprovechan el desnivel de las laderas; una plataforma semicircular o antecastro
en la zona sur y una terraza. Pudo estar habitado también en al época romana, dado
que está próximo a una vía romana.